Seguro Nacional de Salud

República Dominicana

Seguro Nacional de Salud

SeNaSa garantizó el trasplante de riñón a 22 afiliados en 2019; trabaja en la prevención renal

Comparte

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on print
Share on email

Al celebrarse este 12 de marzo el Día Mundial del Riñón, SeNaSa lo conmemora con concientización y prevención a los afiliados

Santo Domingo.- Durante el 2019, el Seguro Nacional de Salud (SeNaSa) cambió la vida de 22 afiliados de ambos  regímenes que padecían de Insuficiencia Renal Crónica y recibían tratamiento de hemodiálisis tres veces a la semana, al garantizarle la cirugía para el trasplante de riñón, para lo cual la ARS del Estado autorizó RD$15 millones 018 mil 180 pesos.

Los afiliados con insuficiencia renal que fueron trasplantados durante el 2019, formaban parte del programa de SeNaSa “Nefroprotección” que busca garantizar a los afiliados de ambos regímenes y planes con nefropatía atención oportuna y de calidad, que permita disminuir la progresión de esa enfermedad. Actualmente este programa cuenta con mil 521 afiliados en tratamiento de hemodiálisis.

“A los afiliados con Insuficiencia Renal Crónica que reciben tratamiento de hemodiálisis, les garantizamos atención con la cobertura de sus terapias así como los procedimientos que requieran, como la colocación de catéter, confección de fistula, realización de trasplante renal, entre otros”, destaca el doctora Williams Cuello, responsable de Nefropatías en SeNaSa.

Williams Cuello, responsable de Nefropatías en SeNaSa

Prevención

Dentro del programa de Nefroprotección, SeNaSa también trabaja en la prevención, al dar seguimiento a los afiliados hipertensos y diabéticos incorporados en el programa Círculos Comunitarios de Salud (CCS), dándole seguimiento para prevenir el daño renal o retardar su progresión.

Actualmente a tres mil 152 afiliados de ambos regímenes y planes con hipertensión y diabetes se les da seguimiento.

Testimonios afiliados trasplantados

Johanny Ramírez es afiliada al Régimen Contributivo de SeNaSa desde el 2016 y ya tenía un año en diálisis. Se dio cuenta de su condición cuando se comenzó a sentir muy cansada, pero no le prestó mucha atención hasta que sus pies comenzaron a hincharse.

Durante todo el proceso de diálisis, Ramírez recibió el respaldo de SeNaSa y dos años después, comenzó la gestión para el trasplante. Su esposo intentó donarle, pero cuando le hicieron la sonografía abdominal para sorpresa de todos, él nació con un solo riñón. Su hermano tampoco pudo. Su hermana era su último intento, pero en el proceso salió embarazada. Al año de dar a luz, la doctora le dijo que era posible que su hermana le donara un riñón y así sucedió.

SeNaSa jugó un papel muy importante en todo este proceso, “fue algo excelente, porque prácticamente no tuve que pagar nada en la clínica. SeNaSa cubrió la gran parte de los gastos para el trasplante y una fundación que me ayudó”.

“Literalmente fui a esa clínica, me hicieron mi trasplante de riñón, salió todo bien y me fui, porque no tuve que dar nada”, enfatiza.

La vida de Ramírez ha dado un gran giro positivo. “Ahora comienzo a ver la vida de manera diferente. Cuando viví el proceso de diálisis, los días que me tocaba llegaba a mi cada muy cansada, no le prestaba atención a mis hijos y fue un proceso muy difícil, pero ahora uno aprende más a apreciar la vida, aprendo a luchar por mí y mi familia”.

“Estoy muy agradecida con SeNaSa, porque gracias a las gestiones que se hicieron desde allá se pudieron abrir todas las puertas para que hoy yo sea una mujer renovada”, puntualiza.

En tanto, Pamela Moya entró a SeNaSa en el 2015 y comenzó a presentar problemas renales solo cuatro meses después de pertenecer a la ARS Estatal. Moya estaba embarazada en ese momento. Duró cuatro años dializándose hasta que se dio la oportunidad del trasplante.

Ella llevó a su padre para ser donante y no pudo por ser diabético, también a su hermano y a otras personas pero no eran compatibles. Ante esa situación la pusieron en una lista de espera. Luego la operaron y le sacaron los dos riñones. Ocho meses después la llamaron y la trasplantaron de un cadáver.

“Todo el proceso con SeNaSa me pareció perfecto, porque casi todo estuvo cubierto y la diferencia fue mínima. Yo ahora me siento como que nací de nuevo, porque puedo hacer mi vida normal”, añadió.